Huracán Fadesa
En los medios de comunicación de España está omnipresente durante los últimos días el huracán FADESA: periódicos tradicionales, medios on-line, televisiones, radios… Y no es para menos.
FADESA está protagonizando uno de los mayores concursos de acreedores (suspensión de pagos) de la historia económica española y deja en anecdóticas las circunstancias que protagonizaron recientemente otras empresas como ASTROC MEDITERRANEO SA o GRUPO LLANERA.
A toro pasado, la operación de adquisición de FADESA por Fernando Martín, otrora efímero Presidente del Real Madrid, se cerró en un momento en el que el mercado inmobiliario iba a comenzar un nuevo ciclo bajista y de falta de financiación, lo que no impidió que varias entidades bancarias proporcionaran a MARTINSA el dinero suficiente para que concluyera la operación.
Manuel Jové, antiguo propietario de la inmobiliaria, supo despojarse de aquélla -gran conocedor del sector y sus altibajos- en el momento de mayor algidez del mercado inmobiliario de la última década para engrosar la lista de riquísimos a salvo de la quema.
En la Bolsa, el huracán FADESA ha arrastrado bajadas de valores relacionados con las entidades bancarias que bendicieron la operación y otras cotizadas relacionadas con el ladrillo.
También ha llevado la polémica al círculo político y económico: que si el entorno de Zapatero retrasó para después de las últimas elecciones Generales el concurso de la empresa prometiendo financiación a través del ICO, que si Sebastián ha encontrado otro motivo para enfrentarse por enésima vez a Solbes, que si un antiguo ejecutivo de Caja Madrid propició la participación de la entidad para luego pasarse a la dirección de MARTINSA-FADESA y volver a aquélla unos días antes del anuncio…
Pero la lista de damnificados no acaba en las entidades bancarias que permitieron a Martín durante meses soñar con ser todavía más rico de lo que lo era antes de FADESA: ahí están los industriales que proveían servicios y productos a la empresa y los compradores de las miles de viviendas en construcción del grupo que deben seguir pagando las cantidades acordadas para no incurrir en incumplimiento contractual.
Probablemente FADESA no será la última grande que acaparará titulares en la prensa económica durante los próximos meses. Si algo no supe advertir hace unos pocos meses es el hecho de que muchos de las grandes corporaciones del sector lo eran con pies de barro. Es decir, artificialmente inyectadas (hasta que comenzaron a hacer lo contrario) de liquidez por entidades bancarias que se quisieron sentar en múltiples ocasiones también en sus consejos de administración en condición de accionistas.
Ya veremos como acaban algunas entidades bancarias como la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), que con la que está cayendo, andan como locas por hacer caja. Esto da más miedo.
